Retornar al principio (Apunte reflexivo)
- Francisco Med.
- 1 mar 2018
- 1 Min. de lectura

La pureza del ser reside en un solitario patio interior, a la orilla de un arroyo o una plácida tarde de domingo contemplando al sol marcharse del cielo. Lo demás es cháchara intrascendente, imágenes efímeras.
Quiero permanecer en el lado sencillo de la vida, en esa parte del país dónde nunca vienen las televisiones y de la que nunca se habla. En ese lugar en que las noches son frescas y estrelladas y a veces cálidas, pero siempre noches.No necesito comunicarme electrónicamente cada cinco minutos, pero si respirar a cada instante, ver y tocar el mundo con mis manos sin la intermediación de nadie.
Sudar e ir para nada arreglado, sin necesidad de registrar mi imagen a cada momento. Ser libre de todo, no opinar ni interferir. Recuerdo tus cálidos besos en esa fría y lluviosa noche hiperbórea y por ellos sé de dónde se bebe la vida. Y no, no es manipulando compulsivamente una pequeña pantalla luminiscente…
Eterno es para nosotros el mar, imperturbables las lejanas montañas, pero igual de efímeros son para la Tierra como para nosotros nuestro corte de pelo. Y aún la longeva y eterna Tierra no es nada comparada con la magnificencia y longevidad del cosmos insondable. En nuestro breve tiempo vivamos, hagamos una fiesta de la existencia, pues es una efímera flor que despunta un solo instante entre los insondables eones temporales. Hoy voy a decirte que te extraño, y te voy a regalar mi mejor sonrisa. No tengo tiempo para odiar a nada o a nadie.








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