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Microrrelato: El viaje

 

El día que cumplí los quince años, me decidí a hablar con ella. - Hoy es mi cumpleaños –le dije, sonrojándome. - Felicidades –me contestó. Comenzamos a caminar por el sendero que llevaba a nuestras casas, que no estaban situadas demasiado lejos la una de la otra. Comenzaba a llover y, aunque era solo una fina llovizna, el camino comenzó a embarrarse. Ella sacó un paraguas e intentamos compartirlo, pero al ser de tamaño individual, no nos protegía del todo y los dos comenzamos a mojarnos. Pero poco importaba, porque caminábamos juntos. - ¿Qué te parece si tomamos el autobús hasta casa? –propuso ella. Yo asentí con la cabeza y ambos nos dirigimos hacia la parada. Cuando llegó el autobús, éste estaba lleno, por lo que nos tuvimos que sentar en asientos separados. Yo al lado de otra chica, y ella al lado de otro chico. De vez en cuando, nos mirábamos y sonreíamos. Tras algunas paradas, a su lado el asiento quedó libre, y yo me senté junto a ella, que me ofreció su mano. Así, unidos de las manos, proseguimos el viaje hasta nuestras casas. Pero, cuando llegamos a nuestra parada y bajamos del autobús, nada era como recordábamos: ni la calle era la misma, ni nuestras casas estaban allí. Nos miramos, desconcertados, y nuestro desconcierto todavía fue mayor cuando descubrimos que nuestras caras también habían cambiado. Algunas arrugas surcaban nuestros rostros, y nuestros cabellos se habían vuelto canosos. Ahora éramos personas adultas. Sonreímos y comenzamos a andar por un sendero ahora desconocido que ya no tenía barro, pues la lluvia hacía tiempo que había cesado."

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