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Relato 'Superioridad tecnológica'

25/09/2017

 

 

 El viejo guerrero tenía fija su vista al horizonte. Los extraños no tardarían en iniciar su ataque final. Esas bestias deformes de dos y cuatro patas, en sus ropas brillantes y naves indescriptibles atacarían con todo y sus aliados traidores. Podía comprender a quienes traicionaron a su tierra y a sus semejantes: cambiarían a un amo por otro, desconocido, sí, pero más poderoso, con vagas promesas de mejorar. Incluso sus propios dirigentes los habían recibido con los brazos abiertos, pata terminar traicionados y muertos. Miró el armamento que sostenía en sus manos; no era suficiente para derrotar a los invasores, cuyas armas estaban más allá de su comprensión. Incluso, él no pudo saber que su gente había sido diezmada por un agente biológico ante el cual, no tenían defensa alguna. Detrás suyo, aguardaban silenciosos los habitantes de la gran capital, El veterano sabía que no sólo peligraban la gente y los edificios. No. Si perdían, se acabarían sus costumbres y su sociedad. Ya no podrían educar a sus hijos en la cultura de la que estaban orgullosos, sino que serían sometidos y entrenados para servir. Ya no habría más cantos ni danzas. Se detuvo; ¡ya se sentía derrotado! Miró atrás a la gente que tenía aún una ligera esperanza en sus soldados. Por ellos pelearía. Para que vieran que no le temía a un desconocido enemigo claramente superior a una cultura no tan avanzada. Sin exagerar, sería el fin de su Sol. Llegado el momento, tomó aire, el último aliento del mundo que conocía, y se lanzó al ataque con un grito estentóreo. El 13 de agosto de 1521, cayó México-Tenochtitlán.

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