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¿A quién le hablas?

19/11/2018

 

 

 

Una tarde fría se hacía presente en el centro de la gran urbe, el sol intentaba hacerse presente, pero casi sin éxito.

 

El viento, a pesar de su baja intensidad, se hacía presente como pocas veces en este lugar. Una de las más grande representaciones de lo que la urbanización es capaz de hacer, ya sea para bien o para mal. Un sereno intentaba de igual manera abrirse paso a través del conglomerado de diversas moléculas de contaminantes que surcaban los aires de la ciudad. Sin embargo el espectáculo no era en lo absoluto deprimente, a pesar de sus posibles dificultades para la respiración de los seres vivos, diversos planes se pusieron en acción para poder evadir las implicaciones.

 

En la lejanía se podía ver una cantidad enésima de letreros publicitarios, provocando a su vez que la visibilidad fuera suficiente como para caminar por las aceras sin necesidad de alumbrado público; una de las ventajas que supone que todas las marcas quieran estar a la vista de todos. Además, era un espectáculo en extremo colorido que solo los verdaderos admiradores del arte urbano son capaces de reconocer, y aquellos que no pueden simplemente lo aborrecen por ese simple hecho.

 

Por entre las pocas sombras que se lograban apreciar circulaban una cantidad impresionante de individuos, cada uno con un rumbo fijo, dirección definida y un sentido para avanzar. Al pasar cerca de estos lugares el bullicio era notorio, todos hablaban a la vez, haciendo que las variaciones de presión en su ambiente circundante formaran formas en extremo complejas, y por ello hermosas. Uno de ellos era Hurne, de edad considerable, pero no lo suficiente como para considerarlo ya una persona "madura". Él, como todos, surcaba las estructuras que le rodeaban y de vez en cuando se ponía a admirar su belleza estructural, y uno que otro detalle que para sus ancestros quizás hubiera parecido una locura, o una imposibilidad.

 

Lo que con anterioridad se construía con concreto y varillas de metal, actualmente es desarrollado de forma convencional con diversos productos que están a la venta en el mercado como lo eran anteriormente los bultos de cemento: materiales compuestos por nanoestructuras diseñadas en favor de las características que de forma macroscópica podían obtener. De esa manera se comenzó a llevar a cabo una nueva revolución en las construcciones que dio la posibilidad de construir lo que ahora se puede ver todos los días en Orenpa, la cual actualmente el centro urbano de mayor tamaño y mejor tecnología que se hubiera visto.

 

—¿Qué tengo que hacer hoy? —se escuchó por entre el barullo de la calle. Era la voz de Hurne, aunque de forma extraña no estaba dirigida a ninguna parte en específico, simplemente había lanzado las palabras al aire, como si estuviera hablando solo—. Perfecto, entonces todavía me quedan quince minutos, tiempo suficiente para alimentarme. ¿Cuál es el lugar más cercano?

 

A pesar de que él seguía hablando, las respuestas no se hacían presentes a su alrededor. Todos aquellos que pudieran estar rodeando a nuestro joven personaje podrían catalogarlo como demente, si no fuera porque la mayoría, si no es que todos, hacían exactamente lo mismo.

 

Aunque las calles estaban llenas de personas hablando, ninguna lo hacía con aquel que estaba frente a ellos, y por extraño que parezca, eso es de lo más normal.

 

—Perfecto, vamos para allá. Mientras tanto voy viendo lo que voy a ordenar —argumentaba de nueva cuenta Hurne con las ondas sonoras provocadas por sus cuerdas vocales.

 

Ergo, entre cada frase que pronunciaba había un tiempo en el que se mantenía callado, como si esperara que algo tuviera que suceder. Ese tiempo tenía la longitud que una conversación convencional tiene lugar. ¡Claro, está en una conversación!

 

Era evidente que ninguno de los que "hablaban solos" realmente lo hacían, sin embargo al verlos se puede apreciar que no llevan ningún artefacto extra que sus ropas, nada similar a los antiguos celulares, relojes, computadoras, ¡nada de ello!

 

—Hoy tienes la reunión con los dirigentes de BTT, comienza dentro de veinte minutos y doce segundos en la sala del corporativo BTT. Aproximadamente a seiscientos metros de tu posición actual, caminando al ritmo usual de uno y medio metros por segundo serían seis minutos y treinta y seis segundos para llegar.

 

—Hay cuatro posibles resultados que se encuentran a una distancia de menos de doscientos metros. Según tus gustos usuales creo que sería ideal ir a Furetl, de entre los cuatro ofrece precios intermedios, pero las porciones son mayores respecto a los de precio más bajo, además preparan tu comida favorita.

 

La siguiente intervención de la voz se hizo presente para dictarle a Hurne todo lo que Furelt ofrecía, comenzando por su platillo favorito y siguiendo por las mejores recomendaciones que tenía para él usando las diversas variables que comúnmente influían en su decisión.

 

Situaciones similares suscitaban con los diversos transeúntes, cada uno con sus respectivas preguntas y respuestas; aunque algunos preferían seguir hablando con personas que existieran realmente. Sin embargo la implementación del nuevo sistema FENHIAW permitió que fuera accesible el uso del JURNIQ, dispositivo que se coloca en el cuello y que resulta prácticamente inapreciable, que funciona como micrófono, colectando las variaciones de presión de su alrededor para posteriormente analizarlas y llevar a cabo diversas acciones tales como comunicar respuestas a su interlocutor, que en este caso es el que lo posee.

 

Otra cuestión que lo hizo tan famoso fue la seguridad que ofrecía, algo que tuvo vital importancia tiempo atrás. Una de sus características especiales es que únicamente funciona con la voz de quien la posea, o aquellos que autorice; anteriormente esto no tenía mucha eficiencia y existían fallos, sin embargo, al estar en contacto directo con el individuo tiene la posibilidad de acceder a más que solo el tono característico de la voz: puede acceder a los procesos biológicos, químicos y físicos que lleva a cabo su dueño al momento de hablar. Por tanto puede reconocer si está en una situación de peligro y así inmediatamente tomar acciones.

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