Microrrelato 'In vino Veritas'

Al entrar y encender la luz, supe que ésta no es mi casa... estos no son mis muebles, yo no tengo un perro (mucho menos un rottweiler)... ni conozco a esta amable mujer que viene a darme la bienvenida limpiándose las manos en el delantal... y, por cierto, el tipo sonriente que se sacaba el sombrero frente al espejo del vestíbulo no era yo.







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