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El protegido

14/07/2019

 

Ramiro recordaba su niñez echado sobre su vieja cama de madera, los mimos y cuidados recibidos de sus padres, los juegos en solitario en el desván. ..... Fue un ser feliz, a pesar de las soledades, jamás jugó con otros niños, es más, nunca conoció otros seres humanos al margen de sus padres, Andrés y Ana María. Su aspecto físico no era lo que podríamos decir, agradable a la vista de los demás. Cuando Ramiro tuvo edad suficiente para entender lo que sus padres pudiesen explicarle, le comentaron que era portador de una curiosa enfermedad, la cual provocaba que su piel desprendiese unas escamas, de manera casi constante. Al mismo tiempo, esta peculiaridad le impedía salir al exterior, ya que la luz natural podía dañarlo gravemente. Todas aquellas explicaciones las aceptó Ramiro con gran entereza y resignación. Ahora vivía únicamente en la compañía de padre, madre falleció, era ya muy mayor. A padre tampoco le quedaba mucho tiempo en este mundo y ello significaba que Ramiro quedaría totalmente solo en aquella vieja casa( según oyó a sus padres comentar), se hallaba en mitad de la nada, lejos de todo y cerca de ninguna parte. Un día cualquiera, como cada mañana, Ramiro acudió al cuarto de padre, este se hallaba tendido sobre su cama,inerte, no contestó a ninguna de las preguntas que le hizo. El chico comprendió que nunca mas volvería a oírlo, se fue al igual que madre. Andrés y Ana María pasaron el final de sus días cuidándolo y protegiéndolo de todo y de todos, ahora sentía de verdad el auténtico significado de la palabra soledad. En la noche de ese mismo día, Ramiro pudo sentir un enorme estruendo provocado por algo que no logró identificar, venia del exterior de la casa. Un haz de luz de una potencia increíble atravesó las oscuras cortinas que cubrían las ventanas. Entró al interior en busca de algo o de alguien. La misteriosa luz impactó sobre la cabeza de Ramiro, en ese mismo instante su mente pudo comenzar a recordar más allá de su feliz infancia. Rememoró su mundo, aquel al que pertenecía, surgieron paisajes y figuras que aparentemente estaban borradas de su mente, volvían a resurgir con fuerza. Volvía a su lugar de origen, su mundo. Siempre recordaría aquella pareja de ancianos que lo acogieron, protegieron y salvaguardaron su existencia. No tuvieron hijos, el gozo de sus vidas fue ver como crecía Ramiro, dándole un nombre y mucho amor. Esa palabra. "amor", nunca consiguió Ramiro dilucidar su verdadero significado, en su mundo, los sentimientos no tenían cabida. Una vez la nave hubo tomado altura, el chico pudo ver desde el aire, durante unos instantes, el que fue su hogar, dulce hogar....

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