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  • Fernando

Relato 'Apocalipsis L.' (Primera parte)


APOCALIPSIS L Una historia de muerte, amor y Legazpi.

DIA 1 -Gago salimos ya de ya, quedamos en 15 minutillos.- Gritó Fer desde la parte baja de la escalera. -Dame un minuto coño que no me convence del todo mi outfit.- Salimos de casa dirección al Centro Comercial de Legazpi que estaba recién inaugurado, cubiertas del mejor plexiglass del mercado copaban las cimas del basto monumento al consumo, y como no podrías ser de otra manera, nos moríamos por ir. Esa misma mañana lo habíamos organizado, comer en las terrazas, pasar la tarde de tiendas y fotos, risas y jarras, muy típico todo, pero con el fresco toque de novedad que da un 100 montaditos nuevo. Llegábamos algo tarde, pero conociendo a las chicas y a Poch ese no iba a ser el mayor de nuestros problemas. Pasando por el paseo del Manzanares… -¡Joder con los runners¡ Pero que pereza me dan, ¿y os habéis fijado que uno iba en vaqueros? esprintando en levis, habrase visto…- Soltó Gago al pasar un grupo de cinco corredores. -Jajajaja vaya tolais- Opinó Paúl con la sorna de una hiena de manada. A la entrada del centro comercial Poch, sus cascos, su abrigo naranja, un piti y su móvil nos esperaban. Saludos de rigor más tarde. -¿y estas?- Preguntó Poch mientras pasábamos al montaditos de la planta baja. -Ni idea la verdad, yo no he vuelto a hablar con ellas, y Cris lleva bastante rato sin responderme.- Dijo Fer abriendo la puerta y quitándose el abrigo, terminando por no hacer ninguna de las dos cosas bien. -Ni un problema, saben dónde vamos a estar.- X jarras más tarde, comenzamos a explorar las tiendas, tras Springfield y Mango, una muralla de pantallas planas del Worten nos embobaron y cegaron, nadie se fijó en la programación en particular de ninguna de ellas, salvo Fer que se quedó extrañado primero del nuevo presentador del canal 24 horas y después por lo que rezaba el cabecero de la noticia, mientras que Gago y Poch iban ya varios instastories por delante. -Paul tío, mira ``Disturbios en el centro de Madrid´´ ¿Qué mierdas pasa?- -Ni idea, en Facebook y así no sale nada, pero la verdad es que lleva un rato sin cargarme, esta como caída la HAPEPÉ. Mientras Paúl y Fer se reían del chiste malo, la reportera que en ese momento conectaba con Sol fue placada por dos chavales de unos 15 años, que ahora estaban intentando rajarle el vestido con las uñas. Puede que el grito más agudo que jamás ha escuchado ese lado del río sonara en ese momento, y fue emitido por Álvaro Poch. -AHHHHHHHH ¡Esa niña está loca¡- mientras Poch grababa la pamela de una señora que se comía un Yolado, una niña de primaria le mordió en el pómulo derecho arrancado parte de su cara, su oreja y los pendientes más feos de todo el Bijou-Brigitte. Gago, ojiplático y desencajado por la escena, se dio media vuelta buscando las no mejores caras de Paúl y Fer, que volvieron a fijarse en las noticias por un mico segundo, y mandaron a Gago un unísono grito de: ZOOOOOOOOMBIEES¡¡¡¡¡ Poch temblaba, apretaba su móvil contra su pecho y no era capaz ni de moverse ni de pronunciar palabra, era presa del pánico y podría a ver sido presa de aquella niña zombie si no hubiera sido por un bofetón a tiempo a Gago, seguido de un tirón en el brazo y un sentido ``muévete, ¡coño!´´. Nos había pillado en el peor de los escenarios posibles, en menos de un minuto la histeria y el griterío se habían apoderado de todo el centro comercial, ya eran muchos los zombies que por allí campaban de festín, y nosotros no estábamos en su menú. Corrimos por la galería central abriéndonos paso entre la multitud a base de ostias y determinación clara de que no íbamos a morir a ahí, en Legazpi. El panorama en la calle tampoco era mucho mejor, el vómito humano que salió por el centro comercial se desperdigaba por las calles, se comenzaron a escuchar los primeros disparos. Corrimos como gamos hacía el puente de La Princesa, sin tiempo para decidir nada, la intuición nos mandaba a todos a casa, como el que quiere ganar en un escondite solo que esta vez no nos perseguía gente viva. A base de body pump, crossfit y zancadas, sorteamos fácilmente a los zombies que encontramos en el camino. Gago llevaba las llaves en la mano desde hace rato, y pasamos aún a la carrera al portal. -Shh, shh ahí hay uno… está de espaldas, no hagáis ruido y no se enterará- Susurró cansado Paúl. Todo fue bien hasta el giro inevitable de llave, el chincheneo sutil de los metales llamó la atención del zombie que sin pensarlo ni por un zombiesegundo, se abalanzó contra el grupo, que nos agolpamos como ratas para pasar al interior del edificio. -El puto zombie de Ricardo, cóbrate ahora las facturas hijo de perra.- Tras decir esto, y un reglamentario corte de mangas Gago y todos recobramos el aliento. No se oía ruido por las escaleras, buena señal, subimos por ellas, las cosas iban ya suficientemente mal como para además quedarnos encerrados en el ascensor. Raudos y veloces llegamos a casa. Al pasar escuchamos unos pasos profundos que se clavaban en la escalera, sin nada a mano y ya con la puerta de la calle cerrada, no agarramos los unos a los otros, esperando ver que o quien era lo que bajaba. -Eh ¿Qué pasa chavales?- Con un solo casco en la oreja y sonrisa de siesta completada con éxito Rober bajaba las escaleras a por un vaso de agua, aunque cambió de parecer al ver nuestras caras. – ¿Qué pasa? ¿Qué agitación me traéis?- -¿Estas de puta coña Rober? ¿No están diciendo nada en los medios?- Asustado todavía Fer encendió la televisión. ``….múltiples sucesos de extremada violencia suceden por todas las grandes ciudades de España, a falta de datos más concretos, individuos de todas las edades y clases están presuntamente agrediendo físicamente a personas, los atacantes presentan heridas externas y parecen estar en algún estado de alteración mental, todavía no se sabe si transitoria, recomendamos permanez…´´- Una subida de tensión acabó de golpe con la electricidad de la casa. -Recomendamos mis cojones.- Fer tiró el mando contra el sofá. Y se sentó en el suelo intentando sacarse un cigarro del bolsillo. No necesitábamos que nadie nos explicara lo que estaba pasando, años y años de cine, series, libros, historias y un sinfín de charlas absurdas nos habían preparado para este día, el apocalipsis zombie, había llegado a Madrid. Las líneas estaban colapsadas o muertas, internet más de lo mismo, contactar con nuestras familia estaba intentado por todos y descartado, estábamos solos. Paúl rompió el primer silencio -Vale, aquí estamos bien por ahora, tenemos comida, pitis y juegos, aunque yo la verdad ganas de jugar pocas.- -Rober ayúdame a arrancarle las patas a la plancha.- Dijo Fer. Rober se levantó del sofá, aún no había pronunciado palabra. –Vale, pero ¿para qué quieres una plancha rota?- Arrancando la tabla de su soporte Fer le contestó. –Quiero hacerme un arma y no se me ocurre nada mejor por ahora.- -Bueno, creo que tenemos algo mejor.-Rober soltó las barras de aluminio y se fue directo a la habitación de Danny, el cuarto compañero de piso, solo éramos cuatro. –Danny me la enseñó un día, por lo visto era de su padre, y si todo esto le ha pillado en el curro, ya no creo que lo volvamos a ver.- Rober sostenía una berreta antigua de nueve milímetros, negra, con una empuñadura marrón cuero que tenía un grabado desgastado ``Guayaquil´´. Gracias Danny. Esa noche dormimos más tranquilos, combatimos los gritos de la calle con persianas bajadas y podcast descargados de Fer, bajamos los colchones al salón, atrancamos las puertas y tratamos de dormir por turnos. DIA 2 Tampoco es que pudiera considerarse descansar, pero algo mejor estábamos, todos menos Gago desayunamos un poco, y nos dimos cuenta de que no teníamos tanta comida como imaginábamos. La calle parecía tranquila, no se veía ni un alma viva ni muerta, algún que otro grito de vez en cuando, o un frenazo contra el asfalto pero nada más. Nos empezamos a plantear salir a la calle. Decimos que la primera parada sería la ferretería, necesitábamos herramientas para reforzar la casa, y puede que el coche de Rober para huir en algún momento por carretera, además Poch estuvo toda la noche hablando de que en su primer y único curso de ingeniería, aprendió algo de cables, aseguraba que con algo de cobre y algo metálico podía ampliar la señal de los Walkie-Talkies de Fer para buscar señales o intentar mandarlas. Teníamos un plan. Aprovechamos todas las puertas de armarios como escudos, las revistas pegadas al cuerpo como armaduras y los cuchillos, en fin, como cuchillos. Fer que decía que un día había disparado una pistola, llevaba el arma del padre de Danny y como un pack de yogures sabor a miedo natural edulcorado, bajamos por las escaleras despacito y sin ningún sobresalto. En cuanto salimos a calle vimos al primer zombie, que estaba entretenido con una ensalada de perro en la esquina. Seguimos nuestro camino. A todos nos temblaban las piernas, hasta el punto de casi caernos alguna vez. La calle de la ferretería estaba despejada. Desde el cristal, no parecía haber nadie dentro, pero todos hemos visto Resident Evil. Rober abrió la puerta y Paúl dio un beso al aire y dijo. –Pitas, pitas, pitas…- Del fondo del segundo pasillo, se cayeron todas las bombillas, y un zombie con mono de carpintero, cojeó hacia nosotros. Gago se ensañó bastante con él, gritando hijo de puta-cabrón en bucle, mientras los demás cogíamos lo que necesitábamos. El Apocalipsis zombie se ve de otra manera con un hacha en una mano y una motosierra pequeña en la otra. Las cosas habían ido bien, teníamos lo que queríamos y la vuelta a casa parecía fácil por donde habíamos venido, guardamos todo en las mochilas y salimos de nuevo a la calle. -¡Un chino!-Poch soltó un pequeño grito y deshizo la escuadra corriendo hacia la tienda china de la esquina que tenía la puerta rota y parecía que aún no estaba saqueada del todo. -¡Ostia Poch no hagas ruido! Vámonos venga, no sabemos que hay por ahí.- Fer detuvo al resto y intentó hacerlo lo mismo con Poch pero fue incapaz. –Esperad aquí, y cubrir el camino de vuelta voy a por él.- Fer amartilló las pistola y trató de seguir a Poch, que ya había entrado a la tienda, se podía ver la luz de su linterna. Luz que de repente apuntaba a todas direcciones. -¡Joder la Chiiina!- Se escuchó la voz de Poch y Fer aceleró. Al llegar el zombie de la dueña del local, forcejeaba con Álvaro, que intentaba abrirle el cráneo con un bote de fabada. Fer lo ayudó a soltarse, y Poch finalmente concluyó su venganza asturiana. Cogió un par de botellas de agua de Aloe, y salió por la puerta como si nada hubiera pasado, como disimulando. Y lo hacía muy bien. Ya que estaban dentro, Fer arrasó con todas las conservas y todo el chocolate que le cabía en los bolsillos. Mientras volvían con Paúl, Rober y Gago, Fer vio un arañazo en el cuello de Poch, un arañazo negro y un poco brillante, estaba infectado… Por el camino y sin que él se diera cuenta les señaló a Gago y a Paul la herida, y rápidamente entendieron lo que estaba pasando. Una vez dentro del portal, antes de llegar a las escaleras nos giramos todos, excepto Poch. Fer le dio un codazo a Gago para que hablara él. -Te han infectado Álvaro…la china… en el cuello.- -Ya lo sé tía...-Poch agachó la cabeza y dejó caer una de las botellas ya vacía.-Estaba intentando tapármelo con el pelo… no sabemos si contagian por arañazos…- Pero si lo sabíamos, aparte de que en 3 minutos esa herida estaba más negra que el hollín.-¿Y qué vais a hacer matarme? ¿Mientras aún vivo? No podéis ser tan cabrones. ¡Todavía no sabéis nada¡- Y tenía razón aún no sabíamos cómo funcionaba nuestro apocalipsis, decidimos encerrar a Poch en la habitación de Fer en cuarentena, a lo que él accedió mientras le dirigiéramos palabra de vez en cuando. Al llegar a casa Rober se metió con él en la habitación para intentar hacer algo con los Walkie-Talkies. Paul, Gago y Fer se dedicaron a racionar la comida y adecuar un poco la casa, no sabíamos cuanto más se íbamos a estar allí. Finalmente Rober salió de la habitación y cerrando por fuera con las llaves, nos enseñaba el Walkie completamente desmembrado con una cable conectaba con una chapa de metal. –En teoría si ponemos esto en la ventana deberíamos captar señal, es cuestión de ir probando frecuencias, igual pillamos algo, pero claro, dependemos de las pilas del cachivache este.- Entre los cuatro no recluidos nos turnamos para ir probando la radio de feria que habíamos fabricado. El día avanzaba lento y caluroso. Poch jugaba a tirar una pelota contra la pared que daba al salón. Y los demás jugaban a un juego de mesa más complicado que colorido, y tenía muchísimos colores. DIA 3 Después de toda una noche de interferencias intermitentes, la moral gateaba ya algo baja. -Poch, te abro para darte desayuno ¿vale?- Silencio. –Poch ostia contéstame- Gago aporreó la puerta para asegurarse de que lo despertaba. -¿QUEEE?- Finalmente Poch contestó, y Gago abrió la puerta. Todos vivimos la cara a Álvaro y enmudecimos, estaba blanco, tirando a azul con los pómulos mucho más marcados de lo normal, no hay espejos en la habitación de Fer. Nadie quiso ahondar en el tema, le dimos zumo, galletas, y cerramos de nuevo el cuarto. El plan para el día era revisar el piso de Paúl y alguno más del edificio en busca de algo valioso. -Vamos a inspeccionar el edificio Poch, no tardaremos.- Dijimos mientras nos equipábamos. -Vale yo me quedo aquí con la pelotita, que me lo estoy pasando…- Si la ironía sanase la Poch estaría nuevo. Se nos fue más tiempo del que esperábamos, el zombie de Marisol, la vecina vegetariana de enfrente, fue duro de roer para lo débil que era en vida, encontramos algo de provisiones y un par de bates de béisbol de un americano que vivía abajo, había ido bien. Al entrar por la puerta de casa, Poch nos recibió con ruido de rebote, para que supiéramos que aún estaba vivo. Volvimos a la mecánica del walkie, que estaba prácticamente seco de batería, esa idea se estaba agotando. Rober encontró una batería portátil, y nos amenizó con un poco de rock clásico que tenía descargado en el móvil, por lo que Gago prefirió hacer otro turno de Walkie-Talkie. Sonaban los Dire Straits cuando a Gago se le empezó a cortar la respiración, y señalaba al altavoz. ``Refugio, comida y protección. La base aérea de 4 vientos todavía no ha caído, por favor, traten de dirigirse aquí. Refug…´´ Antes de que el mensaje pudiera repetirse Gago apretó el botón de contestar y con más histeria que drama les respondió. -Sii, holaa, estamos aquí, en Legazpi, somos cinco supervivientes. HOLAA.- La voz de un militar, ya no una grabación contestó.-Hola, ¿tenéis algún medio para dirigiros hasta aquí? Cambio.- -¡Si tenemos mi coche¡- exclamó Rober. -Imposible las carreteras son un infierno no llegaríais. Cambio - Jarro de agua fría de los militares. -Bueno pero algo podrán hacer ¿no?- Gago se impacientaba. -Mantengan la posición. En cuanto sea posible, iremos en su búsqueda. Comuniquen de vez en cuando con nosotros. Ahorren batería. Cambio y corto.- el mensaje volvió a sonar en bucle. -¡¡Pooch!! ¿Lo oíste? Van a venir a sacarnos de aquí.- Gritaba Paúl mientras golpeaba la pared de Poch. Pero no se escuchó ningún grito, ni golpe, ni rebote de respuesta. Seguimos intentándolo largo rato, pero nada, Álvaro Poch había muerto, y ahora había que hacer algo con él. Tras largo debate, que pedía la prisa de la duda por el tiempo de transformación, que no controlábamos todavía. Finalmente por menor cantidad de lazos afectivos decidimos que sería Rober el que le diera paz a Poch. Rober cargó la ``Guayaquil´´ como ya la llamábamos, y pasó a la habitación, y amortiguando el estruendo con la almohada disparó en la cara contra nuestro amigo. Nadie hablaba El silencio que se formó tras aquello duró horas, y solo las ruedas de los mecheros se atrevían a romperlo. De vez en cuando encendíamos el walkie para oír aunque fuere la grabación del ejército. Que llevaba varias repeticiones cuando una voz, entrecortada pero conocida, nos habló. -Ho…hola..?? Gago?? ¿Eres tú??- Gago se tiró a por el walkie y contestó rápidamente. -Siii, siii, ¿Quién eres?- -Si joder sí, lo sabía, eras tú fijísimo, soy Cris.- Joder era Cris, había sobrevivido, y estaba con los militares bastante más segura que nosotros. Todos nos abrazamos entorno a su voz.- Escuchadme porque tengo muy poco tiempo, estos hijos de puta no van a ir a por vosotros, no van a ir a por nadie, esto lo dirige un tal teniente coronel no se cuantos, y ha dado órdenes de no salir. Estoy con Marta, Natalia, Sonia, Gloria y Ana. Bea murió salvándonos para que pudiéramos llegar aquí. Vamos a robar un helicóptero y vamos a por vosotros, os esperamos en la plaza de Matadero a las 5, no se me ocurre un sitio mejor para aterriz..- La batería murió. Por un momento, incrédulos, nos dimos cuenta de que iba todo muy en serio, por fin el curso de pilotaje que le regalamos a Cris por su cumpleaños iba a dar sus frutos. Faltaba algo más de una hora para la extracción, y teníamos el coche de Rober para llegar hasta Matadero, aprovechamos el tiempo que teníamos para pertrecharnos con todo lo que pudiera sernos necesario. Cuando todos estuvimos preparados, en círculo nos miramos a la cara y compartimos el último cigarrillo que nos quedaba. -Estamos listos-Dijo Rober agitando las llaves del coche. Mientras caminábamos hacia la puerta, Gago se paró en la puerta de la habitación de Fer, y con su cuchillo grabó en la madera: ``Aquí yace una estrella.´´ El parpadeo de los fluorescentes del sótano fue el más terrorífico de nuestras vidas, no había zombies, solo algunos coches que tapaban el camino y que tuvimos que apartar empujando. Nos montamos, y esperamos unos minutos para no llegar demasiado pronto, no queríamos quedarnos esperando en una explanada mucho rato. El rugido del motor llamó la atención de tres muertos que nos esperaron a puerta gayola, los cuales Rober a ojos cerrados, atropelló sin miramientos. Cuando cruzamos por la rotonda de Legazpi, un helicóptero se veía en el horizonte. Era Cris, había cumplido. Las puertas de Matadero estaban abiertas de par en par, las cruzamos sin ningún respeto por el mobiliario. Eran muchos los zombies que vagaban sin rumbo por allí. El Helicóptero estaba muy cerca ya. Con un trompo digno de ballet, Rober metió el coche en la plaza central, y los muertos del lugar comenzaban a cercarnos. -¡Salid! Por las ventanillas, si no nos encerrarán aquí dentro.- Gritó Fer mientras le daba a la manivela de su puerta. Todos acabaron por subirse al techo, Gago lanzaba cuchillos de cocina, Paul y Rober se defendían a base de motosierra y hacha y Fer disparaba, el ruido ya daba igual, un helicóptero los sobrevolaba. De repente, una cuerda le dio en la cara a Gago, que mirando al cielo, reconoció a Cris, que hacia señales de que no podía bajar. -¿¡Pero estas de puta coña?!- La idea de la escala no le hacía ni puta gracia a Gago, pero era lo mejor que teníamos. Al estar el último de los cuatro agarrado, Cris remontó el vuelo. Avanzamos cinco horribles minutos destrozando la cuerda con las manos, hasta que un claro de Madrid Rio Cris pudo aterrizar para que subiésemos abordo. Muchos te quiero sonaron en un muy poco tiempo, Natalia con Cris en el helicóptero, Paul le dio el beso más sucio y romántico que hubiéramos ninguno visto, también Gloria que con unas gafas de Sol y tres sonrisas sostenía unas birras, pero aún estábamos en peligro, nos dirigimos al puesto de seguridad de 4 vientos. Estábamos a salvo. Por el camino las chicas nos contaron su historia, de cómo murió Bea, de cómo Cris escuchó la voz de Gago y de cómo Marta, Sonia y Ana no la creyeron y prefirieron no arriesgarse a salir con ellas en nuestra búsqueda. Cuando faltaban pocos kilómetros para la base, vimos una columna de humo negro que partía en dos el cielo. Era el puesto de los militares, había caído en la hora y poco que Cris llevaba fuera. Lo sobrevolamos para comprobar si quedaba alguien con vida, pero no vimos a nadie. Bueno a nadie vivo. Paul cogió un francotirador que estaba colgado sobre su cabeza, y oteó el panorama. -No me jodas… Son Sonia, y Marta, joder y Ana… bueno, sus zombies, se agolpan contra la valla…-Nadie dijo nada. Paúl disparó tres veces. Las hélices del helicóptero dejaron de sonar, nadie decía nada. Tampoco había nada que decir. Fer apretó la mano a Cris, y aceleró con ella. -Albacete está hacia el sur, podemos sobrevivir en mi parcela.- Sugirió Fer mirando por la ventanilla. Nadie tuvo nada en contra, nadie tuvo otro plan. El apocalipsis manchego los estaba esperando.

Leer la segunda parte: Apocalipsis L (II)